La jefa del Ejecutivo Federal insta a la diplomacia extranjera a evitar emitir juicios sobre la política interna del país
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, expresó su inconformidad ante las recientes posturas emitidas por el embajador de Estados Unidos en territorio nacional, Ronald Johnson, señalando que el representante diplomático se excedió en sus atribuciones institucionales. La mandataria enfatizó que el rol de los embajadores debe limitarse estrictamente a los canales de la colaboración mutua y el trabajo conjunto, manteniendo siempre una postura de absoluto respeto frente a los procesos políticos y las dinámicas internas de cada nación.
Este posicionamiento surge a raíz de los comentarios de Johnson, quien declaró de manera pública que las estrategias y el combate al narcotráfico tendrían que mantenerse al margen de las discusiones políticas. Al respecto, la jefa del Ejecutivo aclaró que, si bien coincide en la urgencia de abordar la seguridad regional como una responsabilidad compartida que demanda un esfuerzo bilateral, las operaciones y determinaciones en cada suelo deben respetar las soberanías territoriales de ambos países.
Doctrina de no intervención y llamado a la participación ciudadana
Para respaldar su postura, Sheinbaum Pardo recordó que los representantes diplomáticos mexicanos enviados a diversas partes del mundo, ya sea en Washington, París, Canberra o Nueva Delhi, se conducen bajo los estrictos mandatos constitucionales de la libre autodeterminación de los pueblos y la no intervención. Por tal motivo, reiteró la importancia de que el embajador estadounidense concentre su agenda en los lazos bilaterales y se abstenga de opinar sobre las decisiones locales, recordando que el rumbo de la nación compete exclusivamente a la población mexicana.
Finalmente, en este mismo contexto de defensa de la soberanía, la presidenta hizo un llamado a la ciudadanía para sumarse a las asambleas informativas que se desarrollan a lo largo de la República Mexicana. Explicó que es un deber civil comprender la realidad social que atraviesa el país, promoviendo de manera unánime el entendimiento y las buenas relaciones con los socios comerciales del norte, pero exigiendo invariablemente un trato digno e independiente, una tarea que, puntualizó, es corresponsabilidad de todos los sectores de la sociedad.