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Un consenso unánime tras un debate de contrastes
En una sesión que se prolongó por seis horas, el Senado de la República aprobó por unanimidad (121 votos a favor) la reforma constitucional al Artículo 123, que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. Esta modificación rompe con una inercia que databa de la Constitución de 1917, marcando lo que el oficialismo denomina la "primavera laboral" de la cuarta transformación.
Pese al voto unánime, el Pleno se convirtió en un campo de batalla retórico. Mientras Morena y sus aliados defendieron una implementación escalonada para no "asfixiar" la economía, la oposición (PAN y PRI) calificó la medida de "simulación" y "tardía", exigiendo que los dos días de descanso entraran en vigor de manera inmediata.
El camino de la gradualidad: ¿Cuándo trabajarás menos?
La clave de esta reforma reside en su transitoriedad. Para evitar impactos abruptos en la productividad y en las pequeñas empresas, se estableció un calendario de reducción que culminará en el año 2030.
Calendario de implementación:
Justicia social vs. Prudencia económica
El senador Enrique Inzunza (Morena) recordó las palabras del constituyente Heriberto Jara en 1916 para subrayar que el descanso es una necesidad humana imperiosa. Por su parte, Oscar Cantón Zetina defendió que la gradualidad es un acto de responsabilidad tras consultas con sindicatos y expertos.
Puntos clave del dictamen aprobado:
La postura de la oposición: "México no puede vivir para trabajar"
Senadores como Marko Cortés y Karla Toledo criticaron que el beneficio real tardará un lustro en materializarse. Insistieron en que mantener un solo día de descanso por el momento es un desgaste que no se traduce en productividad. Sin embargo, ninguna de las reservas presentadas para acelerar el proceso a dos días de descanso inmediato fue aprobada.
“Llevar a la Carta Magna la reducción de la jornada representa un beneficio sin precedentes, aunque quisiéramos haberlo decretado hoy mismo, las circunstancias económicas exigen orden”, puntualizó Cantón Zetina ante los reclamos de la minoría.
¿Qué sigue para la reforma?
Tras su aprobación en la Cámara Alta, la minuta ha sido turnada a la Cámara de Diputados. Al ser una reforma constitucional, requiere también el aval de la mayoría de las legislaturas estatales para ser integrada formalmente a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.