México y la UE Inauguran una era de Cooperación Estratégica
Un nuevo capítulo diplomático fundado en valores compartidos y el orden multilateral

Terror desde el aire y desplazamiento forzado
La comunidad me’phaa de San Pedro Huitzapula, en el municipio de Atlixtac, enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes tras ser blanco de ataques sistemáticos con armas de fuego y explosivos lanzados desde drones. La ofensiva criminal ha sembrado el pánico entre los habitantes, obligando a gran parte de la población a buscar refugio en la maleza de los cerros. En el centro de la localidad, la comisaría municipal se ha convertido en un albergue improvisado donde 63 mujeres y 32 menores de edad permanecen hacinados, intentando protegerse de las detonaciones que ya han consumido varias viviendas.
Testimonios de una población acorralada
Los relatos de los sobrevivientes describen un escenario de guerra: "caen alrededor de 20 bombas al día que destrozan las casas", denunció una de las pobladoras, quien enfatizó que el estruendo y el fuego les impiden conciliar el sueño. Según los lugareños, los agresores visten uniformes de policías comunitarios y portan armamento de alto poder y equipo táctico superior al de las fuerzas oficiales. El asedio ha cobrado víctimas recientemente, como el señor Antonio Reyes de la Cruz, asesinado hace apenas unos días mientras realizaba labores de campo, cuyo cuerpo tuvo que ser rescatado por los propios vecinos ante la falta de intervención gubernamental.
Un llamado de auxilio ante la inacción oficial
A través de mensajes de audio dirigidos a medios de comunicación y defensores de derechos humanos, la comunidad exigió la intervención inmediata de los gobiernos federal y estatal. Los residentes denunciaron que, aunque en la zona hay presencia de dos patrullas de la Base de Operaciones Interinstitucionales, los elementos de seguridad se mantienen al margen de los ataques. Los ciudadanos recriminan que los uniformados se limitan a observar cómo caen los proyectiles, argumentando falta de personal para actuar, lo que ha generado sospechas de colusión entre la fuerza pública y los grupos delictivos que mantienen el cerco sobre el pueblo.
El avance de la violencia en la región
Este episodio de violencia en Atlixtac se suma a la reciente ola de agresiones atribuidas al grupo Los Ardillos, que mantuvo bajo asedio durante casi una semana a tres localidades de Chilapa, situadas a poco más de 100 kilómetros. Aquella incursión dejó un saldo de seis personas fallecidas y cientos de desplazados. Actualmente, en San Pedro Huitzapula, el hambre y la intemperie agravan la situación de los niños y adultos mayores refugiados, quienes tras pasar noches bajo la lluvia en el monte, ahora aguardan en la comisaría una respuesta del Estado que no llega, mientras los atacantes fortalecen sus trincheras en los cerros circundantes.