En un esfuerzo por consolidar la seguridad colectiva, un total de 575 mil 863 personas en territorio veracruzano se sumaron al Primer Simulacro Nacional 2026. La movilización abarcó 10 mil 904 inmuebles, entre instituciones educativas, oficinas gubernamentales, empresas y viviendas particulares. Este ejercicio, realizado en conmemoración del 40 aniversario del Sistema Nacional de Protección Civil, reafirmó que la organización social y el cumplimiento de protocolos son herramientas determinantes para salvaguardar la integridad de la población ante desastres naturales.
Escenarios de riesgo y respuesta estratégica
Bajo la coordinación del Sistema Estatal de Protección Civil, el estado puso a prueba su capacidad operativa mediante dos hipótesis críticas. La primera consistió en un sismo de magnitud 8.2 con epicentro en Guerrero, alineado a la dinámica nacional. La segunda, diseñada específicamente para las condiciones del estado, simuló inundaciones por lluvias extremas en la zona sur, particularmente en las cuencas de los ríos Coatzacoalcos y Tonalá. Esta última fase involucró a fuerzas de tarea de 21 municipios y permitió ejecutar la evacuación real de la comunidad José María Pino Suárez, en el municipio de Texistepec.
Evaluación del Plan de Lluvias y Ciclones
El despliegue en el sur de la entidad sirvió para medir la eficacia del Programa Especial de Protección Civil para la Temporada de Lluvias y Ciclones Tropicales. Las autoridades evaluaron la respuesta ante el desbordamiento de ríos, el aislamiento de localidades, la inestabilidad de laderas y posibles daños a la infraestructura estratégica. Previo al evento, la Secretaría de Protección Civil capacitó a mil 771 integrantes del sistema estatal, optimizando las capacidades de gestión y promoviendo el registro formal de edificios en la plataforma nacional de simulacros.
Compromiso con la Gestión Integral del Riesgo
Más allá de cumplir con un protocolo administrativo, este ejercicio reafirmó el compromiso del Gobierno del Estado con la Gestión Integral del Riesgo. El simulacro permitió detectar áreas de oportunidad en la coordinación interinstitucional y fomentar la cultura de la autoprotección en todos los sectores de la sociedad. Con estas acciones, Veracruz se posiciona como una entidad preparada, enfatizando que el entrenamiento constante es la única vía para proteger la vida, el patrimonio y el bienestar de sus habitantes frente a emergencias reales.