Abril de 2025

Culmina la Pasión de Cristo con Asistencia Récord

sábado, 4 de abril de 2026

Una tradición de rango mundial bajo el sol del Viernes Santo

La edición 183 del Viacrucis de Iztapalapa, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, reafirmó su poder de convocatoria este Viernes Santo. Pese a un inicio con una hora de retraso, la devoción no decayó entre los miles de fieles que desde temprano se aglomeraron en el "huerto" para documentar con imágenes la fe que envuelve a la demarcación. La jornada estuvo marcada por el esfuerzo físico extremo; nazarenos recorrieron las calles cargando cruces cuyo tamaño, según la creencia local, simboliza el peso de sus propios pecados, enfrentando un asfalto ardiente que provocó numerosas intervenciones de Protección Civil por lesiones en los pies.

Entre la solemnidad religiosa y el misticismo cultural

El evento trascendió lo litúrgico para convertirse en un despliegue de cultura popular donde legiones de romanos a caballo abrieron paso a personajes como Dimas, Gestas y Barrabás, custodiados en jaulas ante la mirada atónita de niños y adultos. Turistas nacionales y extranjeros se integraron a esta coreografía colectiva, flanqueados por vecinos que instalaron picnics y vendedores que ofrecieron desde mangos preparados hasta sombreros para mitigar el intenso calor. En este escenario, la fe convivió con la picardía y el asombro, mientras los nazarenos más experimentados iniciaban el ascenso al Cerro de la Estrella para evitar las aglomeraciones y cumplir su manda personal en la soledad de las veredas.

La economía del fervor y la vida cotidiana

En los alrededores del jardín Cuitláhuac, el aroma a masa azul y comal marcó el ritmo de la supervivencia económica. Entre la representación de los azotes a Jesús y el juicio de Pilatos, la vida comercial floreció con la venta de quesadillas, tlacoyos y dulces tradicionales como "tarugos" y "chitos". El calor extremo disparó la demanda de gorras y sombreros, cuyos precios oscilaron entre los 50 y 200 pesos, mientras que, de forma discreta, las micheladas circularon entre la multitud pese a las restricciones de la ley seca. Esta dualidad entre lo sagrado y lo profano definió una jornada donde el consumo y la oración se entrelazaron sin conflictos.

Sentimiento y resistencia en los rostros de la Pasión

Para los protagonistas, la experiencia superó cualquier técnica actoral. Arnulfo Eduardo Morales Galicia, quien personificó a Jesús, confesó que el mayor reto fue gestionar la carga emocional interna, más allá del peso físico de la madera. Por su parte, Erika Morales, en el papel de María, destacó que su labor consistió en canalizar un dolor auténtico. La intensidad se vivió también en la seguridad, con elementos de la policía montada vigilando el flujo en el cerro, donde la naturaleza de los caballos provocó momentos de desconcierto y risas entre los asistentes. Historias como la de "El Mocho", quien cargó 140 kilos, o el joven Rodrigo Emiliano como el ángel Gabriel, dieron rostro humano a la organización.

Un cierre histórico con saldo blanco

El clímax de la representación llegó con el levantamiento de la cruz, momento en que la multitud, en un gesto de respeto unánime, se despojó de sombreros y paraguas para observar en silencio. La alcaldesa Aleida Alavez informó una cifra histórica de 2 millones 200 mil asistentes tan solo este viernes, alcanzando un total de casi 2.9 millones durante toda la Semana Santa. Con una inversión de 22 millones de pesos y un reporte de saldo blanco, la mandataria estatal concluyó que Iztapalapa cumplió con éxito su compromiso ante el mundo, consolidando una de las manifestaciones de fe más grandes del planeta.



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